lunes, 26 de agosto de 2013

Scout del Paleolítico

Con la friolera cantidad de 20 años en el escultismo, algunos usos y costumbres se vuelven hábitos escritos en piedra a la hora de salir de campamento. Una de estas, que es el motivo de esta entrada, es a la hora de proveer el fuego de Prometeo a los compañeros, para cocinar o para el uso que se le quiera dar.



Tantos años y tantas técnicas, que obviamente, por cuestiones de flojera, no quiero plasmar aquí, pero simplemente quiero externar que siempre ha sido una buena fogata. Cocinar a las brazas tiene su chiste así como aprovechar las llamas para darle luz al acampado.

Pues este fin de semana pasado, cometí un acto de traición a mi muy recurrido hábito campista.... me llevé una cocineta de gas.





Oh si! Isaac se esta convirtiendo en un campista Coleman, que lleva colchón inflable, ventilador y mesa plegable a sus campamentos.... o no?

Pues no, afortunadamente, el motivo fue para probar una cocineta que tuve la oportunidad de adquirir (el medio, no les interesa), y como la vi muy portable, ligera y práctica, le di su chance. Fui al centro a comprar un cartucho de 35 pesos de gas y me la llevé a mi campamento este fin de semana.



Cual fue mi sorpresa, que resultó ser UNA EXCELENTE OPCIÓN para cualquier scout o campista (que no es lo mismo), ya que a pesar de venir en un maletín, es extremadamente ligera, chica y económica en gas, ya que el cartucho me duró 4 cocinadas y aun le quedó. Y lo mas hermoso.... la chispa que prende la flama... si, como una estufa de casa, esta parrilla tiene un dispositivo que genera una chispa y enciende, sin necesidad de cerillos o papelitos enrollados.



Estoy a años luz de llevar exceso de equipaje que no puedo cargar a un campamento con el pretexto de pasarla mas "cómodo" en mi estancia en el campo... pero esta cocineta, tendrá otras oportunidades (y la llevaré hasta que perfeccione mis hot cakes redondos). He dicho

=)

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